Con mis propias reglas
- Luciana Centurión Nakano

- Jan 27, 2022
- 2 min read
Cada vez que llega el tan esperado "año nuevo", las personas realizan su balance, su recopilación de momentos y recuerdos del año que se va...
Algunes son optimistas, y plasman el lado bueno de las circunstancias, agradeciendo y pidiéndole al año que llega un grado de felicidad similar al obtenido hasta el momento; otres son la imagen de la gota que rebalsó el vaso de lágrimas, con su lista de complejos y eventos desafortunados que parece no terminar; y el resto oscila en el medio, "ni muy muy ni tan tan", pero tiene cierta expectativa latente para los 365 días a estrenar. Yo solía hacer una reflexión emotiva para esas fechas, pero un día dejé de hacerlo. Fui perdiendo el eje de "lo que quería" o "lo que esperaba" del año siguiente.
En un lapso de 3 años, había creado Nakano Multimedia, Bloc! (cuadernos artesanales) y Nakano Design, con la esperanza de que mi profesión como diseñadora se consolide por arte de magia (ja!) pero nunca llegaba a superarme. Mirando hacia atrás, noté que no estaba poniendo el foco en lo que me hacía feliz. No quería hacer logos solamente, o cuadernos artesanales de por vida. Tampoco me animaba a ser completamente freelance. Estaba en un limbo profesional.
Luego de estos intentos fallidos de armar un proyecto personal, logré entender que no quería hacer una sola cosa, sino integrar mis especialidades y divertirme en el proceso. Descubrí que se pueden combinar la escritura, el diseño, el arte, los paseos y la curiosidad.
Ademas, durante la pandemia, la empresa en la que estaba trabajando transfirió a todes sus empleades a la modalidad homeoffice, y descubrí que las mismas tareas que hacía en la oficina podía realizarlas en casa sin problema (es más, estaba más cómoda). Nunca tuve problemas de horarios ni de organización. Esa fue la primera pista que tuve para darme cuenta de que podía darle una oportunidad a mi ser freelance.
Y así fue como llegué hasta acá, con mucho miedo pero queriendo paz interior, mis propias reglas y más espacio creativo. Y de yapa, volví a hacer una balance y reflexión de mi vida, solo que esta vez me propuse mirar el pasado con amor, abrazar mi historia y apuntar a objetivos a futuro.





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